Las adicciones más conocidas son: la drogadicción, el alcoholismo, el tabaquismo, la lujuria, la avaricia, la ira, la violencia y la gula. Son las mismas adicciones aunque algunas no estaban tan difundidas, así por ejemplo decía un tango de aquellos tiempos: "Te acordás hermano que tiempos aquellos,... no se conocían cocó ni morfina".
La realidad de la sociedad del siglo que amanece, se caracteriza por la existencia de muchos adictos. El mal entra en las casas de ricos y pobres, no hay distinción de sexo, no respeta a jóvenes, adultos o niños. Nadie puede tener la seguridad de que un pariente, hijo o hermano no caiga en una adicción.
La falta de una escala de valores es motivo de que una adicción encuentre donde anidar. Esto se agrava cuando el probable adicto carece de vínculos y afectos, especialmente en la familia. Si la familia es como si no existiera, el padre y la madre no se preocupan por su hijo, no hablan con él, no se comportan como padres y él no confía en ellos, no será su confidente. En cambio sí lo será con otros como él.